| El Cartagena emerge en la Nueva Condomina como un equipo sin lÃmites | ||||
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Dos fallos defensivos del Real Murcia, saldados con sendos tantos de De Lucas y VÃctor, han dejado prácticamente periclitado el derbi cuando apenas se llevaban disputados cuatro minutos. Daba la impresión que solo habÃa comparecido al encuentro el equipo cartagenero, sin que un Real Murcia destensado fuera capaz de darle la réplica en ningún momento. Para colmo, mediada la primera parte, Toché, tras un magnÃfico pase de Lafuente, ponÃa el 0-3 para el Cartagena. El Murcia no reaccionaba pese al cambio de Bruno por Kike, de manera que entre las carencias que mostraba el Murcia y las virtudes que ostentaban los albinegros, el fantasma de una goleada de escándalo se cernÃa sobre la Nueva Condomina, amenaza tan presente en esos momentos en el campo como los cánticos que se escuchaban coreando a De Lucas en el sector de aficionados del Real Murcia. Pero por suerte para los murcianistas, su penoso errar por la hierba no tuvo más castigo aún que ese, ya de por si rotundo, 0-3, y asà acabó la primera parte. En la reanudación, el Cartagena, satisfecho por el resultado, reculó un tanto, circunstancia que aprovechó el Murcia para reaccionar tÃmidamente. Fruto de esa reacción vendrÃa el gol en el minuto 62 de Isaac, al tiempo que la entrada de Aquino por Luque parecÃa otorgarle algo más de mordiente al ataque murcianista. El tenue 'crescendo' pimentonero, alcanzarÃa su cenit tras la expulsión por doble amarilla de Mariano Sánchez por mano al borde del área, Aquino que habÃa mandado un balón al palo, exigió a Rubén en el lanzamiento de la falta, pero el portero cartagenerista respondió a la perfección, al igual que en el córner botado a continuación. Un disparo de Mario Rosas atajado por Rubén supuso el último estertor de la reacción grana, ya que en el minuto 82 un penalti transformado por VÃctor pondrÃa el 1-4. Además, a consecuencia de la pena máxima, Sergio Fernández vio la roja directa. El partido agonizó a partir de ese instante en medio de la locura de los aficionados del Cartagena y la desolación de los murcianistas, que abandonaron el estadio antes del final, protestando algunos de ellos en dirección del palco.
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