| El Crack | ||||
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A pesar de tener el look de Kojak o de Coto Matamoros antes de llegar al Recre prácticamente solo lo conocÃan su familia, amigos y su entorno profesional. Pero se huele, se intuye que este hombre en no mucho tiempo va a ser bien conocido porque es un autentico crack. Y explico mis razones... En pocas semanas este hombre, gaditano y de Sanlucar se ha ganado a toda una ciudad, afición del Recre y prensa. Desde luego no es para menos ha sacado a un equipo quemado que no sabÃa lo que era ganar y que no creÃa en si mismo y que en esa lÃnea estaba abocado al pozo de la Segunda B. En este deporte lo que prima son los resultados, pero para que lleguen no existe ningún truco, pócima o varita mágica, como el mismo insiste en decir en las ruedas de prensa. El confÃa plenamente en el trabajo y que la suerte llega de la mano de el. En definitiva, el mérito de Don Carlos RÃos ha sido recuperar a unos jugadores que estaban faltos de confianza en si mismos, llenarlos de autoestima y hacer que de una vez por todas creyeran en sus posibilidades. Dicho esto, el mister recreativista ha sido capaz de diagnosticar al enfermo y saberlo tratar magistralmente. Siendo precisamente el diagnostico-tratamiento la llave que ha hecho que todo parezca cambiar de la noche a la mañana y que las esperanzas perdidas se hayan recuperado. No se puede pasar por alto la maestrÃa y digo maestrÃa, porque es de maestros ver como imparte clase en las amenas ruedas de prensa, divertidas y sobre todo espontáneas en las que las ha convertido este hombre, lejos de los muermos verborreicos de algunos entrenadores. Sincero, humilde, llano, cercano u optimista son algunas de las caracterÃsticas de Don Carlos Rios tiene y que hará valer para que este Recre funcione y pueda mantenerse en la categorÃa que milita. Más de una vez tocará perder, porque esto es fútbol y a veces juegas bien y no ganas, pero que también en la derrota recordemos quien somos, que estamos en ley concursal y que las aguas llevan turbias y teñidas de oscuro desde hace ya mucho y es ahà donde, insisto, este hombre cambio el fusible fundido cuando nadie fue capaz. Mucha suerte, Don Carlos Rios. ArtÃculos relacionados
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