| El Guapo | ||||
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Los que me conocéis en persona (o lo que sea yo) sabéis cuál es mi gran defecto, mi único defecto diría yo: me refiero concretamente a que soy guapo. Así como suena, soy una harta de guapo, tan guapo que soy casi perfecto ( lo reconozco, lo asumo y lo acepto). Guapo no, asquerosamente guapo diría yo, doy asco de lo guapo que soy. Pero no guapo en plan “¡uy, qué mono!“, porque en todo caso no sería un mono cualquiera de Huelva, sino Tarzán el Rey de la Selva. Sin ir más lejos este fin de semana, en nuestro último partido de la temporada, me he aprovechado inmoralmente de “este defectillo” que tengo y le he hecho el amor siete veces seguidas a la que es la reina de Vallecas por lo que creo, María Teresa Ruiz Mateo. Y todas las tías al cruzarse conmigo en los alrededores del estadio me decían “a que tú eres el que estás con Sara Carbonero, a que tú eres el que estás con Sara Carbonero“.. “¿Con Sara Carbonero? A ver si te entera, de que yo no me voy con cualquiera“. Y luego dicen que la belleza va por dentro.. Sí, por dentro, en el páncreas y en el duodeno, ¡no te jode! Y un carajo va la belleza por dentro, ¡ojalá! Porque lo que yo estoy sufriendo no es normal. El día del Cartagena se presentó una nueva peña recreativista, de Almonte creo, y si no era de Almonte rociera sí que era, porque cuando me vieron, yo que quiero pasar lo más desapercibido posible, empezaron a gritarme “Lucas Alcarajo guapo, Lucas Alcarajo guapo, Lucas Alcarajo guapo, guapo y guapo, y bonito, bonito, bonito“. De hecho yo fui el que compuso el antiguo himno del Recreativo, ese que decía “me duele la cara, de ser tan guapo“, y que luego me compraron los derechos los inhumanos, porque así es mi belleza por la noche o por la mañana.. Inhumana. Cuando me quedo dormido de aburrimiento viendo al Recre en el Colombino, que han sido catorce o quince veces esta temporada, ¿sabéis lo que me dice la gente? “Mira, el bello durmiente” (y me despierto sobresaltado por si sale del armario para despertarme un ‘príncipe vampiro’ y me clava los dientes). ¡Y lo que aguanto luego a la salida! “¿A que tú eres Cristiano Ronaldo, a que tú eres Piqué?” ¡ Que no joder!. Y bajo a la puerta de vestuarios a que me firmen autógrafos Jesús Vázquez, Braulio y toda esta gente, y al final soy yo el que se los firma a ellos y al presidente. Os acordaréis también de que el otro día doné mi cuerpo altruistamente a la Fundación del Recre para presentar las nuevas equipaciones Cejudo o Puma (que dicen que gracias a mí se están vendiendo como la espuma), pues ahora me quiere Camacho Malo para que yo ponga mi imagen en su tertulia para evitar que se vea su careto. Él, a imagen y semejanza de José Luis Moreno y Rockefeller, estaría por detrás mía poniendo su voz melodiosa y yo sólo tendría que mover la boca haciendo el Play Back (por salvarle la audiencia a un amigo hago lo que haga falta). Si es que ya me lo dijo el cura el día que me bautizaron: “Bonito tú eres entre todas las mujeres, y bonito es el fruto de tu vientre“. Aunque el fruto de mi vientre (y con perdón) es un pedazo mojón. Que me ven subir las escaleras las niñas que reparten la Revista Recremanía con esmero, se derriten y me dan un taco entero. Que voy a sacarme el carnet para la nueva temporada, la taquillera babeando no me cobra nada. O entro en la tienda del Recre a comprarme una bufanda y la mujer de la tienda, al ver tanta perfección, se cree que soy un maniquí de plástico, me desnuda en un momento… Y ella misma me pone las calzonas, la camiseta y las botas de reglamento ( luego sin que se dé cuenta salgo a correr con mucho talento). Y las que no ven nada de partido durante los noventa minutos son las tías que se sientan en las filas de abajo mía, que las carajotas están todo el tiempo mirando para arriba para verme, y cuando hacemos la ola porque el Recre juega a rabiar… Ellas se tiran encima mía con la excusa de que no saben nadar. Y ahora quieren en el club que les preste mi imagen para ver si les salvo la nueva campaña de abonados, con este lema tan atractivo: “Así de guay se te va a quedar el cutis viendo jugar al Recreativo“. Y me han contratado también de relaciones públicas (sí, sí, púbicas, tal como suena), para camelarme a las mujeres de los árbitros poniéndole mucho ardor, y que éstas se camelen a su vez a sus maridos y nos piten un penalti a favor. Yo hubiese preferido ser el nuevo entrenador, pero me dijeron que querían a alguien de perfil bajo, que no sé qué carajo significa eso de perfil bajo (debe ser por ser sevillista). Pues eso me dijeron, de perfil bajo y preferentemente con cara de sapo, y no como yo que soy de perfil guapo. Por último desmentir que las famosas vuvucelas o trompetitas sudafricanas estén hechas a medida de mí… Que estén hechas con el molde de mí… Bueno, ya me entendéis. Y si alguien no me cree, o piensa que exagero, buscad en la Wikipedia la definición de la palabra ‘guapo’ y veréis que no es cosa mía: ¡En vez de palabras han puesto una foto mía! Artículos relacionados
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