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Recreativistas Anónimos
Escrito por Lucas Alcarajo    Martes, 01 de Junio de 2010 05:44    PDF Imprimir E-mail

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Sí, lo reconozco, tengo un grave problema personal.

Quiero lanzar desde aquí un S.O.S. desesperado a todo aquel que pueda ayudarme. No, no soy alcohólico, ni drogadicto, ni ludópata, ni psicópata.. Ojalá, lo mío es mucho peor. Me tiene sin dormir, amargado, arruinado, vomitando a todas horas, y al verlos cada domingo tan patéticos se me nubla hasta la vista: lo confieso, soy recreativista.

Nunca escuché a mis amigos cuando me decían que no fuera carajote y que me hiciera de un equipo bueno como ellos (del Madrid, del Barça, del San Roque..), pero no les hice ni puto caso, estaba como poseído. Y es que al principio todo era euforia permanente, que si estadio nuevo, que si final de Copa, que si ascenso en Soria, que si Uche quédate, que si aquí no hay problemas de pago..

Poco a poco todo se fue torciendo y empezó la pesadilla. Llegó Lucas Alcaraz y no sé a quién carajo engatusó, el caso es que nos devolvió a Segunda y tal como vino se marchó. Ahora la situación es desesperada.. Barrales, Fornaroli, Agné, Serrano, más deudas que el del ático de ‘Rue del Percebe’ y lo peor es que no sé cómo dejarlo, no sé salir, mi vida es un infierno paralelo al del Recreativo.

Y para colmo he hecho lo peor que puede hacer un padre, hacer socio del Recre a mi hijo. ¿Se puede ser más ruin y rastrero? Me han dicho que se me caerá el pelo como un juez se entere de esto, y que a mi lado, el nota que puso a correr a su hijo con él en los Sanfermines es la Madre Teresa de Calcuta.. ¡Pero mira que soy hijo de! Gruta, esto es una gruta, una cueva, una caverna, no veo la luz, no veo la salida.

Llevo dos años asistiendo todos los lunes a terapia. Nos sentamos siete u ocho enfermos de recreativismo mirándonos de reojo los caretos. No creo en estas reuniones pero se lo prometí a mi hermana Julia, a estas terapias las llamamos tertulias. Nos escuchamos atentamente los unos a los otros, que hay que echarle huevos algunas veces para escuchar lo que dice esta gente, nos apartamos boquerones los unos a los otros, hablamos por turnos, aunque unos más que otros. Sobre todo Miguel y Damián, que son los que llevan más tiempo enfermos, picándose continuamente entre ellos, y lo que más me asusta porque pronto nos afectará al resto ese efecto secundario del que ninguno estamos a salvo, es que ellos dos son los que están más calvos.

Nuestra asociación se llama ‘Recreativistas Anónimos’, en honor a nuestro delantero Anónimo Barrales. Pero no me lo tomo en serio, no le echo cuenta a la doctora y me pongo a cantarle canciones del Recre. Ella dice “tienes que luchar para salir de esta adicción” y yo digo “Grita la adicción, grita la adicción, Recreativo de Huelva, Recreativo de Huelva“.. O dice “esto es una organización altruista sin fin lucrativo“, y yo digo “lucrativo oé, lucrativo oé“..

Quise parecerme al presidente Mendoza y me dejé un bigote del tamaño del rabo de mi gato, y todo mundo me decía que más bien parecía Isaac, el camarero negro de Vacaciones en el Mar, aunque sinceramente al que me parecía de verdad era al policía mariquita de los Village People.

El estado de mi enfermedad es tan avanzado que fui el único aficionado que estuve ayer en Gerona. El Capitán Oliva y yo nos hemos turnado esta noche diecinueve horas al volante de su autobús, y ya me ha dicho que a Albacete me va a llevar mi puñetera madre con el Panda suyo, que él tiene una comunión en Bollullos.

Tan recreativista soy que fui a hacer las pruebas para ingresar en un equipo de la cantera donde yo pudiera dar el nivel, y nada más llegar, para hacerme el simpático, les canté lo siguiente a los del equipo alevín “Alevín, Aleván, Alevín bom bam“.. Me cayó encima tal lluvia de escupitajos, que me cago en la madre que parió a estos renacuajos.

Me dijeron en el club que me joda, que yo tenía ya los Huevecitos muy gordos y podía ser el abuelo de esas criaturas. Les dije entonces que puedo ser un buen recogepelotas y me dijeron que lo que yo soy es un tocapelotas. Lo único que conseguí para quitarme el mono fue ponerme en minifalda y repartir la Revista Recremania en la escalera de Gol Norte. “A ver si te haces la cera, asquerosa“, me dijo un viejo bizco.. ¡Pero él bien que me soltó en el culo un pellizco!

Yo estaba casi curado el verano pasado, había prometido dejar todo lo que a azul y blanco diera tufo (no veía ya ni Los Pitufos), pero llegaron los malditos camellos de la campaña de abonados. “Volveremos a Primera, esto es un club saneado“.. ¡Malditos farsantes! Y lo peor de todo es que como el niño del sexto sentido.. “A menudo oigo tertulias“, es horroroso, os lo juro. Por la radio, por la tele, de dos en dos, de tres en tres, ya no me quedan agujeros en el cuerpo para meterme los auriculares. Ayuda, por favor, necesito ayuda. Y si no sobrevivo a esta enfermedad poned en mi lápida el siguiente epitafio..

No era guapo, no era inteligente, no era buena persona, pero lo dio todo por el Recreativo.. Por eso el carajote ahora está muerto y no está vivo“.



 

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