Adelín, pívot del CD Huelva, cambió el fútbol por el baloncesto tras romperse las muñecas

Adelín Constantin Craciun juega al baloncesto de rebote. Y ahora, con sólo 12 años, ya puede presumir de ser campeón de España de su categoría, algo al alcance de pocos privilegiados. Él es el claro exponente del imperio rumano.
No en vano, desde hace años son muchos los que llegan de países de éste, de entre ellos Rumanía, para buscar trabajo en las campañas de recogidas de fresas a la provincia de Huelva. Y así apareció aquí su madre, Adela.
Tras unos años en Huelva, y viendo que la situación económica en España era más boyante a la de su localidad natal, Valcea, la madre de Adelín Constantin decidió traer a su hijo a Huelva. Nada tiene que ver la capital onubense con la zona del país balcánico, pero la vida es de otra forma.
Adelín no tardó en adaptarse, aunque no sabía nada de baloncesto. Es más, posiblemente ni tan siquiera supiera de la existencia de este deporte. En Rumanía jugaba al fútbol, como casi todos los niños. Allí, normalmente los más jóvenes profesan devoción por el Steaua o del Cluj, tan de moda éste último por sus recientes participaciones en las últimas ediciones de la Liga de Campeones. Pero nuestro joven protagonista amaba –y aún ama– al Barcelona. “Me encanta”, dice.
Por ello, en Huelva probó fortuna en un equipo de fútbol de la barriada de Verdeluz como portero donde el destino decidió que se rompiera, por dos veces, las muñecas.
Harto de tantas lesiones, Adelín cambió el balón de fútbol por el de baloncesto y Juan Ramón López, lo ‘sacó’ del colegio en el que estudiaba y jugaba para convertirlo en un proyecto más que interesante. Aún le queda mucho, pero poco a poco va coleccionando éxitos. Con sólo 12 años, su envergadura es espectacular. Tiene madera de jugador rocoso y duro, de esos que marcan el ritmo del partido a su antojo con su fuerza física.
Tras sólo dos años practicando el noble deporte de la canasta, Adelín recibió la llamada de la Selección Andaluza para el Campeonato de España de combinados autonómicos. Todo un hito para una madre que se emociona sólo de pensar en la suerte que tiene su hijo. Y su progenitora recuerda con lágrimas en los ojos cómo su vástago regresó a casa con la medalla de oro colgada al cuello. “Fue una sensación única”, comenta Adela.
Y lo mejor de Adelín Constantin Craciun no es sólo que puede llegar a ser un buen jugador de baloncesto, sino que además tiene madera de estudiante –su peor nota ha sido un ocho en música y en el resto ha conseguido sobresalientes–. Estudiar INEF, su sueño, parece factible, al menos por el camino que lleva.
Ahora, después de su primer éxito, no descarta obtener la nacionalidad, ya que el paso a la selección española no es desdeñable. Es más, recibió la invitación, pero no pudo ir. Por ello, confían en acelerar el proceso para acabar vistiendo la elástica que tan grande han hecho jugadores de la talla de Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Romay o Epi. Adelín tiene madera y sólo hace falta que vaya por el camino correcto.