| «Mis jugadores se han entregado en cuerpo y alma» | ||||
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No se habían conseguido los tres puntos, es más, el Recreativo había vuelto a perder dos puntos a balón parado tras el saque de una falta lateral al borde del área. Es la asignatura pendiente del recreativo de Carlos Ríos. Sin embargo no existía esa sensación de perdida como la hubo ante Rayo y Xerez, el míster recreativista se mostraba satisfecho por el punto conseguido ante un buen equipo: "Es verdad que es un pedazo de equipo, al que cuesta mucho quitarle el balón. Tienen una calidad técnica individual increíble, y si que es verdad que estamos hablando de un gran equipo. Pero yo creo que, en el primer tiempo sobre todo, hemos generado muchas ocasiones de gol, en el segundo tiempo hemos podido notar un poco el cansancio porque nos desgastaban mucho en esas posesiones tan largas. Pero bueno, yo creo que hay que quedarse con el trabajo de los jugadores que han estado en el terreno de juego en los noventa y tantos minutos que ha durado el partido que se han entregado en cuerpo y alma". Ante preguntas de los entrevistadores sobre si había echado de menos en el banquillos a hombres que no han podido estar, bien por sanción o bien por lesión, y que el partido habría podido cambiar de signo, Carlos Ríos ha defendido el hecho de que esas son cosas indemostrables, no se puede volver atrás en el tiempo, además ha reivindicado el trabajo de los hombres que han suplido a los ausentes, haciendo un resumen del buen trabajo hecho en el terreno de juego por estos.
El que ha pretendido ser el protagonista del encuentro ha sido Piñeiro Crespo, pero no por haber querido decantar la balanza hacía ninguno de los dos equipos, sino por su manifiesta inutilidad para pitar cualquier partido de fútbol, ya sea en la división que sea. Malo hasta dejar de sobras, sin criterio y sin idea. Ya el técnico del equipo rival no quiso ni pronunciarse sobre su actuación, Ríos sin embargo le dedicó unas palabras, pero abrumado ya ante la malísima calidad de los árbitros que componen la categoría, casi todos bajados desde la primera división por haber demostrado su nula capacidad como jueces. Tras suspirar, Carlos Ríos dijo: "Es una tónica parecida a la de los últimos partidos, pero yo creo que es mejor no decir nada. Es un arbitraje parecido al de Cartagena, donde a lo mejor no ha habido una jugada puntual, pero a base de faltas y tarjetas amarillas, pues... quieras o no quieras, y sobre todo a nosotros, que estábamos muy fuertes defensivamente, que haya varios jugadores con tarjetas amarilla, pues nos ha bajado la eficacia en cuanto al trabajo defensivo. Recuerdo la primera tarjeta, que viene precedida por tres o cuatro jugadas de ellos parecidas, pero yo sabía que la primera iba a ser para nosotros. Pero pese a eso, el equipo da la cara siempre". Y tanto que la da, con éste, son ya diez partidos sin perder, y esta racha ya supera la anterior que encadenó el equipo antes del parón navideño. Ríos reconoce que esto no pasa de ser un dato estadístico y da todo el mérito al trabajo de los jugadores, sin olvidarse del trabajo del cuerpo técnico, resaltando en este apartado el trabajo de Miguel Ángel Campos, que mantiene a estas alturas de liga al equipo súper preparado, como ha demostrado en el partido ante el Barça B, un equipo que te desgasta ya no solo físicamente, sino mentalmente también, insistió en que el equipo había dado la talla y no precisamente de casualidad. Terminó el técnico del Recreativo de Huelva insistiendo que el equipo había salido a ganar, la prueba estaba en la gran cantidad de ocasiones generadas, sobre todo en la primera parte, y que al descanso el Recre se había merecido irse al vestuario al menos con un dos a cero reflejado en el marcador. El rival, a pesar de que estadísticamente han arrasado en cuanto a posesión de balón, no ha generado ninguna ocasión clara de gol debido al buen trabajo defensivo realizado por los recreativistas. Lamentó Carlos Ríos no haber podido ganar para ofrecer el triunfo a Álvaro Refusta, el pequeño madrileño que asistió en la jornada del viernes a un día inolvidable para él al visitar el estadio del equipo de sus amores, desde las oficinas del consejo y empleados, hasta el césped, pasando por todas las instalaciones del Nuevo Colombino, vestuarios incluidos, donde fue recibido con una fortísima ovación por parte de los jugadores y técnicos, evento que resaltó el míster relató: "Cuando ha entrado en el vestuario, por lo menos yo personalmente, ha sido el momento que he vivido en un vestuario, más emotivo, más sentimental, más... todo. No sabía que hacer para devolverle a ese niño con un triunfo, tanto cariño, tantas sorisas, con los problemas que tiene. No ha podido ser lo de la victoria, pero me imagino que él estará contento por haber visto a su equipo sudar la camiseta hasta el último momento".
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Tampoco creía el de Sanlucar que el cambio tan tempranero, por causa de haberse lesionado Andrés Lamas, hubiese trastocado el esquema de juego planteado durante la semana para plantar cara a los filiales: 
